Dime qué fuente usas… y te diré quién eres

Written by
Marisa Casado
Principal Consultant

 

Las fuentes tipográficas tienen su propia personalidad. Pueden ser alegres, serias, informales, elegantes, divertidas, transgresoras… y por tanto, tienen un impacto emocional en las personas. Es lo que se conoce como psicología tipográfica y es muy importante a la hora de crear una imagen de marca o preparar una campaña de marketing. 

Conocer los diferentes tipos de fuentes, qué sensaciones pueden evocarnos y qué significados van asociados a cada una de ellas puede ayudarnos a elegir la mejor para nuestra empresa. Estas son las más conocidas:

Fuentes serif

Son las tipografías más tradicionales y provienen de la época antigua, cuando las letras se tallaban en bloques de piedra (como en Egipto o en Roma), lo que hacía muy complicado que los bordes quedasen rectos. Por eso se añadían unos pequeños remates en los extremos, que son los llamados serif o serifas.  

Las fuentes serif se suelen percibir como clásicas, tradicionales, formales e institucionales, y representan aspectos como la tranquilidad, seriedad, dignidad o firmeza. Esta tipografía se usa mucho por parte de empresas que buscan evocar prestigio y elegancia. Algunos ejemplos de este tipo de fuentes son Times New Roman, Courier, Garamond, Book Antigua, Bodoni y Palatino. Y algunas de las marcas que las utilizan son Google, Sony, IBM y Honda.

Fuentes sans serif

Son conocidas también como fuentes etruscas o de palo seco, y comenzaron a usarse en la Inglaterra de 1820 o 1830. Esta tipografía tiende más a la geometría, no tiene remates en sus extremos, es uniforme y sus vértices son rectos. Como curiosidad, el primer carácter de imprenta usado en Europa fue de esta familia, la letra Gótica, que imita la escritura a mano de los monjes.

Las letras sans serif se asocian a la modernidad, la fuerza, la sencillez, el minimalismo o la seguridad. Es una fuente tipográfica ligada habitualmente al mundo de la tecnología e Internet  y la usan compañías como LinkedIn, Spotify o Microsoft. Alguna de estas fuentes son Arial, Verdana, Helvética, Futura, Franklin Gothic o Calibri.

Fuentes manuscritas o script

Estas tipografías imitan la caligrafía a mano, van ligadas unas a otras y sus curvas son más pronunciadas, con tendencia a la cursiva. Brindan una suerte de romanticismo a los textos y suelen representar sofisticación y elegancia, al mismo tiempo que evocan cercanía, afecto y creatividad. Al tener trazos más finos, se suelen utilizar sobre todo para títulos.

Algunas de las fuentes más conocidas de esta famila son Parisienne, Italianno, Vivaldi, Rage Italic o Tangerine, y las utilizan conocidas marcas como Cadillac, Kellogg’s o Instagram. 

Fuentes display o decorativas

Son fuentes gruesas y de gran impacto visual, que se asocian a la originalidad, la diversión y la transgresión. Esto hace que se utilicen normalmente en cartelería o branding de producto, aunque hay marcas icónicas cuyos logos pertenecen a esta familia tipográfica, especialmente las relacionadas con el arte y el entretenimiento, como Disney o Lego. 

Estas fuentes no se ajustan a ningún estándar y suelen crearse a propósito para un objetivo concreto. Algunas de las más conocidas son Concert One, Luckiest Guy, Poiret One, Special Elite, Baloo Chettan y Monoton. 

En general, e independientemente de la tipografía que elijamos para nuestra marca, es recomendable por encima de todo, que sea fácil de leer, puesto que tendrá que reproducirse en distintos soportes y tamaños. También es importante “huir” de las modas, porque ya sabemos que son pasajeras y lo que ahora es tendencia, dentro de unos años puede quedar totalmente obsoleto. Elegir una tipografía atemporal y con personalidad, que nos diferencie del resto, hará que perdure en el tiempo.

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Marisa Casado
Principal Consultant