Las mentes creativas también se aburren... o deberían

Written by
Marisa Casado
Principal Consultant

 

A veces las mejores ideas llegan cuando estamos ociosos. Pueden aparecer mientras nos damos una ducha, salimos a pasear, nadamos en la piscina… o simplemente cuando nos “aburrimos”. De hecho, solemos alcanzar nuestro punto más alto de creatividad cuando estamos sin hacer nada. Seguro que a todos nos ha llegado una idea maravillosa alguna vez, en el momento más inesperado. 

Leyendo sobre el tema, resulta que hay una base científica y psicológica detrás. Algunos estudios han demostrado que realizar tareas sencillas o simplemente no hacer nada, da a nuestro cerebro la oportunidad de descansar y reponer fuerzas. Y en esos momentos, la mente se permite divagar y soñar despierta, el punto de partida perfecto para dar rienda suelta a la creatividad. La conocida psicóloga Sandi Mann dice, de hecho, que la clave para tener un pensamiento más creativo es asegurarse de tener tiempo para que nuestra mente divague. 

Que se lo digan a Bill Gates, que desde los años 90 se toma lo que él llama sus “semanas para pensar”, para poner en orden sus ideas, mejorar su estrategia y afrontar nuevos retos. O al guionista de cómic Neil Gaiman – autor de la maravillosa obra Sandman– que busca activamente el aburrimiento porque le ayuda a soñar despierto. O al miembro de los Monty Python John Cleese, que propone apartarse del mundo 90 minutos para hacerse preguntas, crear asociaciones locas o aburrirse mirando a la nada. 

Lo que ocurre es que hoy día estos momentos de ocio no llegan fácilmente. Las exigencias del día a día y la inmediatez que se nos impone, hace que estemos siempre sobrecargados y en modo multitasking. Y cuando tenemos un momento de relax, tiramos de dispositivos para llenar el tiempo (móvil, ordenador, televisión…). Gran error, por cierto, porque esto entorpece nuestra habilidad de crear ideas originales e innovadoras. Una de las claves para divagar como es debido, es dejar a un lado la tecnología. 

Así que hagamos del aburrimiento algo productivo, aunque solo sea para pensar y divagar. Deberíamos reservar en la agenda momentos para que nuestra mente descanse y por qué no, dar algún que otro paseo por las nubes. Quién sabe lo que podemos encontrar.

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Marisa Casado
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