Creatividad e Inspiración | Reflexiones arquetípicas

Lo que el niño me enseñó

Written by
Marisa Casado
Principal Consultant

 

 

Hemos escuchado muchas veces aquello de que “todos llevamos un niño dentro”. Yo creo que es cierto, porque a mí personalmente, me pasa. De pronto se pone a llover y me apetece pisar charcos como Gene Kelly en Cantando Bajo la Lluvia… pero no lo hago, claro. O veo un tobogán y me apetece subir para recordar esa sensación, pero no me atrevo. Y en el entorno laboral, más de lo mismo. Por ejemplo, cuando un cliente nos pide ideas para un proyecto, a veces descartamos las más locas porque nos da apuro. O hay algo que no entendemos muy bien y nos cuesta preguntar, porque también nos da reparo. Y la lista sigue y sigue. 

Nuestro niño está ahí… pero no dejamos que salga. Y es una pena porque resulta que volver a ser niños en ciertos momentos y situaciones no solo es divertido, sino que nos ayuda a disfrutar más de la vida y de nuestro trabajo. Si nos fijamos en los niños que tenemos alrededor o pensamos en cómo éramos de pequeños, nos damos cuenta de la cantidad de cosas que podemos reaprender, recuperar y adaptar. Cosas sencillas para que nuestro día a día sea un poquito más saludable, divertido… y por supuesto, creativo. Y en nuestro trabajo, precisamente la creatividad es un valor en alza. 

¿Cómo dejar salir a nuestro niño interior… sin miedo al ridículo? Aquí he recopilado algunos trucos fáciles que merece la pena probar de vez en cuando, especialmente cuando nos enfrentamos a un reto, una tarea compleja o simplemente cuando vamos en busca de ideas frescas.

Olvida los prejuicios: Los prejuicios se adquieren con la edad, pero de niños abrazamos la diversidad en todas sus formas. Pensemos en nuestra mente como si fuera un lienzo en blanco, sin ideas preconcebidas, sin luces rojas, donde todo vale y todo son posibilidades.

Diviértete: Cuando tienes un reto por delante, sea cual sea, imagina que es un juego que tienes que superar para llegar al objetivo y ganar la partida.  

Explora: Sal de la rutina y prueba cosas nuevas. Investiga distintas posibilidades a la hora de afrontar tus tareas, como si fueras un aventurero explorando nuevas rutas para conseguir un tesoro escondido.

Si te caes, levántate: Cuando somos pequeños y aprendemos a caminar nos caemos una y otra vez… pero aquí estamos. La vida son caídas constantes de las que aprendemos y que nos ayudan a avanzar. Así que venga, caigamos sin miedo.

Comparte: Jugar en solitario es muy aburrido, es mucho mejor hacerlo con amigos. Así que cuando trabajemos, acordémonos de nuestros compañeros y equipos, compartamos con ellos nuestras dudas, ideas, preocupaciones, porque seguro que nos ayudan y nos hacen el camino mucho más fácil. 

Aprende cosas nuevas cada día: No hablamos de estudiar una nueva carrera o hacer un máster, simplemente de intentar llevar al día la máxima de “nunca te acostarás sin saber una cosa más”. Ser curiosos mantiene nuestra mente activa y motivada. 

No hagas caso al “qué dirán”: Quizá tienes una idea que te encanta pero es un poco loca. Y quizá te digan que, efectivamente, estás loco. Da igual, posiblemente en este momento tú estés siendo mucho más creativo que aquel que te llama loco. 

Vive el presente: Para los niños no existe el pasado ni el futuro, solo el presente. Centrarse en el presente nos ayuda a disfrutar al 100% de la tarea que nos hayamos propuesto hacer. Da igual si es una tarea que nos lleva 5 minutos o una hora. Esta es la tarea más importante en este momento. El resto, para después. 

Pregunta lo que no entiendas: ¿Cuántas veces te ha pasado que no has entendido algo y te has callado? A veces no preguntamos el porqué de las cosas por miedo a que nos tomen por tontos. En cambio, los niños no tienen miedo a quedar mal por no saber algo. Preguntan sin descanso y por eso aprenden más. Así que apliquemos el cuento. 

Nada es imposible: Los niños creen que todo es posible y hacen que hasta las cosas más complejas parezcan sencillas, porque sólo piensan en la solución, no en los obstáculos. Y tienen razón, porque si lo pensamos bien todo reto tiene una solución, incluso varias… lo que ocurre es que llegar a ellas a veces cuesta un poco más.  

 

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Marisa Casado
Principal Consultant