Rubiales y la RFEF, todo lo que está mal… también en comunicación

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Marta Barba
Consultant

 

El comportamiento de Luis Rubiales durante la entrega de medallas del Mundial de fútbol femenino que con tanto esfuerzo, dedicación y talento lograron las jugadoras, ha conseguido robarles todo el merecido protagonismo. 

En nuestra oficina, como en todos sitios, en seguida comenzamos a compartir diferentes informaciones que iban saliendo en prensa. Y, más allá de lo inapropiado de su actitud, la deformación profesional nos hizo poner el foco en cómo estaba trazando el ejemplo perfecto de mal portavoz. 

  • Tono y escalabilidad del mensaje: valorar la influencia que pueden tener los mensajes que se transmiten en medios es fundamental. Las palabras, el tono y la actitud de Rubiales en su rueda de prensa traspasaron nuestras fronteras y llegaron a la prensa internacional. Además, hicieron que su figura como máximo responsable del organismo quedase más mermada todavía. 
  • Representación: en una rueda de prensa, el portavoz responde por la empresa, debe dejar a un lado su interés personal y ofrecer una imagen que represente a la entidad, que ensalce los mensajes claves y que busque positivar la imagen de la organización.

Pero, además, hemos podido ver que la RFEF como organización y, especialmente los trabajadores que la forman, también ha tenido muchos fallos a nivel comunicativo en un momento de crisis. Por ejemplo: 

  • Transparencia y coherencia: la ejemplifican los seleccionadores de las selecciones absolutas. El caso de Vilda, entrenador de la femenina, es más llamativo. No se posicionó en ningún momento a favor de sus jugadoras en los momentos siguientes a la celebración y se le vio aplaudir al mensaje de Rubiales en la rueda de prensa en la que se negó a dimitir y en la que el todavía presidente, afirmó que se habían iniciado los trámites para su renovación. Solo después de que FIFA tomara la decisión de suspender temporalmente a Rubiales se mostró en desacuerdo con su actitud y gestos. Igual que pasó con el seleccionador masculino, lo que demuestra incongruencia en los mensajes y poca coherencia y unidad como organización.  
  • Tiempos: una de las claves en la gestión de una crisis de comunicación es que dure lo menos posible. Sin embargo, en este caso, el flujo de declaraciones no cesa. El equipo masculino habló públicamente sobre el tema 15 días después de la final, cuando se reunieron de cara a su próximo partido. Demasiado tarde.
  • Contundencia del mensaje: atajar el problema y enviar un mensaje claro sobre el mismo ha de hacerse rápidamente. Aquí también ha flaqueado la RFEF con la intermitencia de declaraciones de sus diferentes miembros y/o trabajadores, que reflejan la falta de un mensaje y posicionamiento claros ante el mismo. 

En definitiva, se incumplen prácticamente todas las bases de un curso de formación de portavoces como los que ofrecemos e impartimos en Archetype. El propio presidente actuó en detrimento de la organización, ésta no supo responder a tiempo y, lógicamente, los mensajes que se trasladan están totalmente alejados del momento actual. Quedará registrado como ejemplo de lo que no hay que hacer en comunicación, aunque la parte positiva es que parece que está sirviendo para empezar a cambiar las cosas con la destitución de Jorge Vilda y la recientemente anunciada dimisión de Luis Rubiales, en la que ha mejorado la forma de comunicarlo.  

 

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Marta Barba
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