¿Somos conscientes de la importancia del liderazgo?

Written by
Marta Barba
Consultant

Hace años que se habla de la importancia de cambiar los modelos de liderazgo jerárquicos por una organización horizontal, en la que prime la comunicación. Se trata de fomentar una relación de compañerismo, olvidando el modelo anticuado de jefe cuyo rol era repartir el trabajo desde su despacho, sin involucrarse demasiado en el día a día del equipo.

Si bien es cierto que en España muchas empresas estaban adecuándose a estos nuevos modelos de organización del trabajo, la pandemia nos ha hecho ver que muchas empresas todavía se muestran reticentes a aplicar métodos más modernos y que los responsables sigue prefiriendo estar por encima y no codo con codo.

Sin embargo, precisamente la pandemia ha hecho ver la necesidad de contar con líderes en los que se pueda tener confianza, que sean cercanos y que estén abiertos a la flexibilidad. El estrés generado por la incertidumbre, el descontento tras un año de idas y venidas en las normas o el cambio radical de la vida social y contacto con los seres queridos han ido mermándonos el ánimo. Por ello, cada vez más vemos que las compañías también se están preocupando por la salud mental y la felicidad de sus plantillas. Y eso, sin duda, es una muy buena noticia.

Si en esta situación sabes que tienes un jefe o responsable que es accesible y con el que puedes contar, el camino se hará más llevadero. Esto se muestra de manera muy clara y visual en la serie New Amsterdam (tranquilos, no hay spoilers), que narra la llegada de un nuevo director médico a uno de los hospitales públicos más importantes de Nueva York. En una institución así, los médicos están acostumbrados a que el jefe sea “de antaño”, que esté centrado en la burocracia y se dedique a decirles cómo hacer su trabajo para salvar las cuentas del hospital. Y llega Max Goodwin y revoluciona todo con una simple pregunta “¿Cómo puedo ayudar?”

Una pregunta tan sencilla y directa que no se esperaban de un alto cargo. Pero este director médico tiene una visión de su rol mucho más moderna, no se muestra como un jefe, si no como un compañero que trata a sus empelados como iguales y que incluso evita el traje y la corbata y los sustituye por el pijama típico de médico, porque “es lo que soy”, dice en más de un capítulo.

Lo malo es que si nos seguimos sorprendiendo cuando nos topamos con un jefe honesto, que se deja aconsejar escuche las ideas de sus empleados y que les motive a ponerlas en práctica, aunque salga mal quiere decir que no estamos tan acostumbrados a verlos. Aunque el doctor Goodwin no es perfecto, claro. Peca de centrase demasiado en el trabajo dejando de lado en ocasiones a su familia y a sí mismo, es testarudo y demasiado idealista, hasta el punto de saltarse las reglas en algunas ocasiones. La serie nos sirve también para ver cómo evoluciona su personaje y cómo le afectan las decisiones que tiene que tomar. La podéis ver en Netflix o Amazon Prime Video (ahora también conocidas como la Mercadona de las plataformas o la suscripción con premio).

Nos permite visualizar de manera más clara lo que escribía hace unos meses Pau Gasol en un artículo, que el liderazgo no hay que entenderlo como “la facultad de imponer al grupo su voluntad […] sino como la capacidad de actuar por el bien común”. Él hablaba de los líderes políticos, pero sus conceptos son extrapolables a cualquier empresa, sector o equipo. Y lo realmente importante es que sea una persona que es vista como líder por la gran mayoría de la población la que habla de la necesidad de este tipo de liderazgo.

Ha tenido buenos ejemplos, como Pepu Hernández, que justo la noche antes de la final del Mundial de Japón (2006) sufrió la pérdida de su padre. Tras comunicárselo a los directivos de la Federación y a su equipo técnico, pidió expresamente que nadie les dijera nada a los jugadores para evitar desconcentrarles antes de un momento tan especial. Al día siguiente, la selección española de baloncesto se proclamó campeona del Mundo por primera vez en su historia.

Esto nos demuestra que estos líderes no existen solo en la ficción. Ya que el personaje de Max Goodwin se inspira en un médico real, el doctor Eric Manheimer, que escribió sus vivencias como director médico durante 15 años en el hospital más antiguo de Estados Unidos en un libro titulado: Doce pacientes, vida y muerte en el Hospital Bellevue.

Además, nos ayudan a entender la verdadera importancia de un liderato bien ejercido más allá de los momentos complicados como el actual y a valorarlo como un modelo de guía indispensable en nuestra sociedad.

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Marta Barba
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